domingo, 1 de marzo de 2015

Premios del Concurso de Cartas de Amor

Como os hemos dicho en la entrada anterior los premiados han sido:

En la primera categoría (Primer ciclo) la carta ganadora fue la de la alumna Ana Rey Pérez, de 2ºA. Su título era “Perdón por soñarte”. En la segunda categoría (Segundo ciclo y PCPI), la ganadora fue Mª del Carmen Cruz González con una preciosa carta.

Perdón por soñarte

Te escribo desde aquí, desde mis sueños, el lugar donde puedo estar junto a ti, donde puedo disfrutar de tus caricias, tus besos, tu sonrisa, tu mirada, esa mirada en la cual me pierdo, esa mirada que cuando estoy despierta bloquea mis pensamientos, me deja sin aliento, sin poder decir palabra, sin poder mostrarme como soy por miedo, miedo al rechazo, al no ser correspondida. Veo pasar los días y sigo aquí desde la distancia como una cobarde esperando que llegue la noche y estar junto a ti de nuevo en mis sueños, sueños que espero algún día convertir en realidad. Mientras seguiré amándote en silencio. Te espero esta noche en el mismo lugar…mis sueños.
Ana Rey Pérez, 2ºA


Hola, princesa

Quería enamorarte, quería que formaras parte de mi vida. Pero el amor no se trata de eso, no se trata de hacer cosas para enamorar a alguien como si de una prueba se tratara.
El amor es mirar a alguien a los ojos y, en tan solo un instante, saber que es la persona con la que quieres pasar el resto de tu vida. Amor son las caricias, las miradas, los besos, la complicidad…Amor  es confianza, es respeto.
Pensaba que con dos palabras bonitas, con dos gestos, iba a hacer que te fijaras en mí. Pero comprendí que eso es cosa de dos y que yo podía amarte a ti con toda mi alma pero si tú no me amabas a mí, no podía hacer nada.
Entonces fue cuando estuve a punto de rendirme, de dejar de intentar algo que creía que no iba a suceder o que, al menos, yo no podía hacer que sucediera. Estuve a punto de echarme atrás, de dejar que el tiempo pasara y acabar olvidando tu nombre. Me rendí.
Sin embargo, cuando menos lo esperaba, cuando ya no veía nada posible, cuando buscaba y no encontraba nada, nuestras miradas se encontraron, tu sonrisa provocó la mía y comprendí que todo lo que había deseado estaba ahí.
Despertar con la sensación de comerme el mundo, con ganas y con fuerza. Despertar pensando en qué bonito día hace, en cuántas cosas bonitas puedo hacer hoy, dispuesta a hacer feliz a alguien. Tener la sensación de amar y ser amado. Y lo encontré, encontré las caricias, los abrazos, los besos, la complicidad, el respeto, la confianza, el amor.
Algún día miraré hacia atrás y, seguramente, me arrepentiré de muchas cosas. Pero ahora, no te cambio por nada. TE QUIERO.
María del Carmen Cruz González, 2º PCPI.


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